Fundación Caserta inicia su senda de apoyo a la formación escolar el año 2003, impartiendo a 15 alumnos del colegio San Esteban de la comuna Lo Barnechea un programa que tuvo como fin aumentar la confianza de los niños en sí mismos, forjando en ellos actitudes de liderazgo. Nace así “Color Esperanza”, dirigido e impartido por la fundadora y entonces Directora Ejecutiva de Fundación Caserta, Francisca Cortés Solari.
Color Esperanza incentivó en los jóvenes una mentalidad emprendedora, potenció cualidades y actitudes positivas como la autoestima, el cumplimiento de compromisos, el respeto, el aprender a escuchar y la empatía.
A través de la realización de trabajos en grupo, Francisca Cortés impulsó que los jóvenes exploraran la capacidad de conexión con el amor a sus semejantes y su entorno ecológico. De esta forma se potenció la creatividad individual y de grupo, preparándolos en torno a la resolución de objetivos y misión de vida al salir del colegio.
El éxito de este primer programa fue tal, que a solicitud de los mismos alumnos, el programa fue ampliado el año 2004, impartiéndose esta vez a 127 niños del mismo colegio. Fue entonces cuando la Directora Ejecutiva de Caserta reunió a un equipo de profesionales multidisciplinarios vinculados principalmente con la educación y sicología en jóvenes para emprender este nuevo camino.
Color Esperanza sienta los pilares de la fundación, da cuenta de la inspiración creativa de un observador que amplía su mirada, que cree, que crea una nueva realidad a partir de lo que experimenta y en el transcurso va empoderando a otros mientras persiste en la transformación personal. |